SU VIDA ES SUEÑO

IGUAL que hay días enteros que quiero pasármelos soñando, hay noches hechas verano que no deseo dormir. Son rosas las sábanas de ella, verdes como árboles de África las mías; las de ella como el color de sus uñas y el color del lugar donde estaba la piel que le han levantado para que su brazo izquierdo pueda volver a andar, ya que le han injertado la piel, la original y tibia piel, muy caminada, del muslo derecho.
Felismina es toda piel. Suave y sin rincones. Pero tiene relieves como nubes en las zonas de quemadura. Todo lo que le comunica conmigo es piel, cuando me abraza y llama hermano, o me besa con sus labios pequeños de piel, redondeada igual que en sus mofletes. Felismina es toda piel, hasta sus ojos, que antes lloraban porque le dolía la piel cuando se quemó, y ahora sonríen porque le hace cosquillas la piel donde no la tenía. Hasta el llanto o la alegría de los ojos depende de su piel. Felismina es toda piel.
Ahora duerme. Y la veo. Hay noches, ésta, que no deseo dormir. Uso el boli sobre una hoja cuyo envés está sucio. No escribo nunca en hojas nuevas, sino en dignas de ser recicladas. Papel piel de los árboles, los amo tanto como (a) Felismina. Yo sólo me sentiré mañana completamente vivo si reciclo mis páginas, devolviendo el favor a los árboles que me permiten comunicar en un vacío blanco el sueño sobre una cama de una niña de África que hace poco tenía sólo sueños por el suelo, sobre una estera, cerca del fuego que la despertó al dolor en una tierra ya herida de por sí. Quiero reciclar las páginas que lleno de mi mala letra, para intentar hablar al mundo de la necesidad de un ser vivo, árbol o niña, que no se deshoja. Llegará el otoño, veré en mi pueblo morir árboles, el viento barrerá las hojas que no limpiarán los empleados del ayuntamiento. Amarilla mi calle por la piel caída al suelo de los chopos. Aterrizará también mi palabra, sólo sostenida en páginas que caerán por fuerza mayor de la lluvia caduca del 23 de septiembre en adelante. Envolverá el aire una luz desgastada. Sí, estoy seguro, y no me preocupa, de que llegará el otoño y ensuciará las calles. Casi me da igual, porque es natural la luz del otoño por el suelo. Además, ella duerme ahora y yo la veo, rosas las sábanas. No se entera, no se da cuenta, le pellizco la nariz, con los dedos que escribo le rozo la oreja. Felismina sueña. Los deslices de mi mano sobre su piel, sobre el papel, no la despiertan. En silencio escribo siempre. Sueña lo mismo desde hace pocos días.
Felismina sueña que su piel es una hoja perenne.Comentarios » Ir a formulario
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Autor: Hannah
Un abrazo entrañable
Hannah
Fecha: 28/07/2006 10:35.
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Autor: ines
Fecha: 28/07/2006 16:50.
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Autor: David
La verdad, no lo sé, Hannah. Iremos paso a paso. De momento, Felismina se curará. Es el comienzo, y después nos tocará luchar, seguir luchando, por ella y todos los demás niños. Por lo menos no estamos solos, aunque de momento seamos pocos.
Gracias Inés. Sí, es increíble. Y en la cama de al lado está, menos la primera noche, que me desperté y Felismina se había bajado al suelo a dormir, porque, decía, no le gustaba la cama.
Besos a las dos, y gracias
Fecha: 29/07/2006 09:45.
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Autor: niob3
Fecha: 10/08/2006 10:09.