ALMAS subMARINAS

No recuerdo exactamente cuándo recibí desde Mozambique el e-mail que anunciaba que Felismina se había quemado, y la foto donde salía con medio cuerpo abrasado y la catarata de la cara a punto de romperse en lágrimas. Fue el 7 o el 8 de septiembre del año pasado. Un año ha.
Desde entonces, muchas cosas han cambiado. Felismina está ahora en España, curándose, ¿quién nos lo iba a decir, después de todo el trabajo que les costó a nuestros amigos de Mozambique? Otras cosas siguen igual o peor: niños, medianos y mayores, ahogándose en aguas internacionales (todas lo son, porque yo me siento responsable, y hago a mi país -son todos- responsable, de cada náufrago en cualquier sitio).
Estos días, o estos años, nos desayunamos con cayucos al mismo tiempo que con magdalenas, que también se hunden en el cuenco de leche de Felismina. A ratos nos salimos a la calle, donde otros niños, esperando en el lunes próximo el comienzo de las clases, juegan a la pelota, al escondite
(la imaginación es el principal recreo)
o a robinsones….
.
"la vida del agua"
.
LA ACERA de mi casa es un litoral magnífico;
mi calle es tan profunda que los brazos no hacen pie;
a veces salen niños nadando de mentira
en los rayados reflejos que sostienen las ventanas.
.
Se sumergen en mi ensueño cuando les saco el mar;
buscamos barcos hundidos en las palabras y en los otros;
siempre hay alguno que se baja menos aire
e inmediatamente sale, con el soplo
del corazón en un puño.
.
Las camisetas las izamos los días de poco viento;
el zócalo de casa es la popa, aunque tan rápida
la corriente que llegamos al fin del mundo fácil,
y damos la vuelta al agua cuando bebida nos rescata.
.
Pero hay días que me preguntan qué escribo
mientras juegan,
y los versos que tiro en las baldosas, qué decían.
Son los peces que devuelvo al litoral de África
para que el mar salga vivo cuando los niños se ahogan.
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Autor: Hannah
Un entrañable abrazo
Hannah
Fecha: 08/09/2006 13:38.