Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

25/07/2006

UNA NIÑA QUE SE LLAMABA MOZAMBIQUE

20060726180551-3.jpg

A FELISMINA la conocí en agosto de 2005 en el centro nutricional de Muhalaze, donde iba para comer un plato, de arroz casi siempre, durante su primera y última, única, comida del día. ¡Qué comida más singular!

       Volví a España. Me dijeron, a primeros de septiembre, que a la niña se le había quemado la ropa con una lumbre y tenía medio cuerpo en carne viva, una pierna herida y un brazo destrozado. Me mandaron una foto por internet y la vi. Vivía al menos la carne viva. Ella no estaba llorando, aunque estaba a punto, mientras yo estaba frente al ordenador en el trabajo, en Toledo, en silencio, y en mi pueblo eran felices los cohetes, libres por el cielo, haciendo que la gente se tapase los oídos. Yo en silencio, pero se hacía insoportable el estruendo de los ojos de ella en la pantalla. Era 8 de septiembre, y no había llovizna azul. Y todo mi pueblo estaba en fiestas menos yo.

       Estuvo dos meses ingresada en un hospital que no tenía agua caliente, si no eran sus lágrimas habituales duchando las mejillas. Pasó el tiempo, el brazo vendado, la cara triste. Además es huérfana, sólo tiene una abuela, come una sola vez al día. No tiene ni sueños, duerme en el suelo, desayuna y cena agua. Así no hay quien se cure. Pasaron los meses, sólo yo lo sabía y las paredes de mi habitación. Qué le vamos a hacer, la pobreza es así, no se puede hacer nada si no es con mucho trabajo. Somos sólo cuatro gatos, el mundo es muy grande, qué difícil lavarle la cara (al mundo y a la niña que no tiene agua sino en pozos a kilómetros).

       Las Navidades en mi pueblo son felices y ruidosas. La última campanada que oí fue Felismina. Para ella entraba otro año lleno de noches viejas. A finales de enero, Francisco, el creador del centro nutricional de Muhalaze, escribió con las ideas muy claras: Felismina no estaba bien, había que traerla a España, tenía un brazo inservible y el costado izquierdo a flor de piel herido. Nadie lo sabía en San Blas, las cigüeñas ya casi no viajan, Felismina se quejaba, le dolía, pero aquí no se escucha África. En Semana Santa nadie lo sabía, Felismina iba por su vía dolorosa, aquí ayunaban algunos, ella allí ayunaba siempre, no se escucha África. El mundo es un lugar muy difícil, donde no eres nadie si no lo pone en un papel. Durante 3 meses estuvimos intentando conseguir los permisos y un amigo de Madrid, médico, consiguió que nos atendieran en La Paz. A mediados de mayo, Felismina y Rita, otra niña huérfana que se pensaba tenía cáncer, pisaron España. Felismina vino para Guadamur, Rita a Bilbao; han descubierto tras muchas pruebas que no tiene cáncer, aunque tuvo tuberculosis, hepatitis, y parásitos en el sistema digestivo, el diagnóstico final es una enfermedad poco común: histiocitosis. Si en África el agua y la comida no son muy comunes, las enfermedades tampoco.

       El 8 de junio Felismina fue operada en Madrid para implantarle una piel artificial. Después, cada 3 ó 4 días le curaban y le vendaban de nuevo el brazo. La segunda operación fue el 6 de julio, para hacerle injertos de su propia piel. Evoluciona bien; su brazo, injertado con piel del muslo, dicen los médicos que volverá a andar de nuevo.

25/07/2006 23:28 Autor: davidelsur. Enlace permanente. Tema: Felismina Hay 7 comentarios.

26/07/2006

GUADAMUR, O RIO DE PASO DE AGUA QUE CURA

20060726103938-1.jpg

(Los artículos "Una niña que se llamaba Mozambique" y "Guadamur, o Río de paso de agua que cura", aparecerán próximamente en los programas de fiestas de la Virgen de la Natividad y del Cristo de la Piedad, del pueblo de Guadamur, Toledo).

VOY a hablar de Felismina todavía. ¿Pues éste es un programa de fiestas, no?

       Fiesta de verla con el brazo limpio. Fiesta de que haya piel para que le dé el sol. Fiesta de tener dos brazos, de nuevo. Fiesta de cosas que no deberían ser fiesta, deberían ser cotidianas, pero para ella son de día especial, vuelve a poder volar con dos alas. Fiesta es esto.

       Fiesta de que haya personas en mi pueblo que viajan a mi casa, que es un pedazo de África, vivo ahora porque está Felismina, a darme ayudas para la niña y para los que necesitan tanto como ella pero no pueden venir a España. Fiesta de que se hagan festivales benéficos gracias a personas de mi pueblo, y de que me pidan huchas para ponerlas en sus tiendas. Fiesta de ver qué difícil es recaudar cada céntimo de euro y cómo sin embargo cada céntimo es útil. Fiesta que te deja sin fuerzas, te agota, no te deja dormir, pensando, actuando para ellos. Fiesta que te alegra el corazón, aunque tu corazón pida siempre más pues toda ayuda para ellos es poca siempre. Fiesta que te alegra mucho, sí, pero que también te duele, cuando te sientes torpe por no saber llegar a más gente, y más dentro a la gente, porque hay muchos, por desgracia, que no aportan nada a esta fiesta.

       Para llegar hasta ellos, porque tengo aquí mientras escribo a Felismina y no puedo callarme, quisiera ser más profundo escribiendo. Quisiera ser tan duro que cada palabra fuese una piedra que pesase tanto que el papel no pudiese sujetarlo una persona sola; quisiera que esta persona llamase a otra, con urgencia, porque si no el papel le aplasta el pie, para solicitar su apoyo; quisiera que ésta llamase a otra, y a otra, y a otra…. así sucesivamente, como en la canción de un “elefante se balanceaba sobre la tela de una araña, y como veía que no se caía fue a llamar a otro elefante…”, hasta que entre todos pudiesen sostener el papel. Quisiera que fuese tal la magnitud de unas palabras humildes, mediterráneas, de meseta, unas palabras de mi pueblo, que sólo pudiesen aguantarla cuando están todas las personas del mundo en el mar del centro de la tierra que es el hombre, juntas en la misma labor. No es duro escribir, es duro ver, es duro vivir. Lo duro es callarse. Lo duro es pensar: no voy a decir mucho por si acaso me paso y le caigo mal a alguien. Yo prefiero pasarme y que todo Guadamur piense: mira éste, ¿quién se cree? Prefiero que nadie me salude por mi pueblo, que mis amigos dejen de llamarme, que mis padres se sientan mal por mi culpa, antes que tragarme algo tan importante, aunque pueda estar equivocado. Pero no creo equivocarme, puesto que sólo hablo de una cosa muy fácil que no se le escapa a nadie: aquí nos sobra, allí les falta. Y si decimos que aquí están difíciles las cosas, ¿allí cómo están entonces?

       Aunque todo el mundo me dice que soy muy sensible, que tengo un corazón que no me cabe, o que ya se me pagará lo que estoy haciendo, no es verdad, pues yo no hago casi nada del todo bien. Ver que los niños de Mozambique se mueren y querer evitarlo en lo posible, no es ser sensible, es simplemente no estar ciego. Ponerse nervioso porque se puede hacer algo no es salírsete el corazón, sino simplemente estar con un mínimo soplo de vida. Querer hacer algo porque no puede no hacerse, por tanto, hacerlo gratis o a tu costa, no es esperar recompensa, es hacer las cosas así porque si no no tienen sentido. Aunque yo soy creyente, no lo hago por si recibo o no recibo nada después. La verdad, lo recibo ya desde aquí, que es donde lo hago, en los niños que se ríen en Mozambique. Ésa es la recompensa que espero ahora, y se la pido a los hombres que quieran ayudarme aquí. La recompensa que Dios da la tenéis vosotros, para que se la entreguéis a quien la necesita. Yo no quiero la recompensa de vuestra sonrisa y de vuestra buena palabra hacía mí. Mi egoísmo quiere una recompensa que se pueda comer. Yo soy egoísta de pan. Dios se manifiesta en forma de pan para los pobres, dijo Gandhi. Dádselo a la gente de allí, y a mí no hace falta que me digáis nada, de verdad. Aunque sí, es cierto que quiero que me quiera todo el mundo. Que mis libros de poemas los escribo porque quiero recíproco el amor que siento por el mundo. Es cierto que es de doble sentido, mi amor; que quiero decir sí con alguien que sea tan azul como la Tierra. Es seguro que pretendo enamorar hasta el último rincón de mi planeta. Es real que quiero cautivaros a todos hacia una luna, no de miel sino de cocos y maíz, en Mozambique, por ejemplo.

       Y soy consciente de que habrá personas a quienes no caigan bien mis palabras, que me tomarán por un salido de tono. No me importa lo que piensen de mí, pero sí que sepan cómo está la parte del mundo que yo he visto. Quiero agradecer a las personas que han aportado todo lo que tenían y podían, echándolo de corazón. Tampoco puedo callarme que con un poco más (iba a decir con un poco más de esfuerzo, pero no, puesto que no nos supone ninguna dificultad) se lograría enviar dinero como para construir una escuela o un centro de salud o nutricional. Guadamur fácilmente podría enviar dinero como para hacer un centro de estos todos los años, ¿imagináis lo que sería esto?

       Felismina está aquí para curarse, no vino para mostrar que es verdad toda esta historia de uno de Guadamur que desaparece a veces por un tiempo, y se lo ve en África soñar. Todo esto era verdad antes de Felismina y lo será también después de ella. Cuando ya no esté aquí, no olvidéis a la niña que se llamaba Mozambique. Guadamur significa "Río de paso", nuestro pueblo es una orilla romana, visigoda y musulmana. El tesoro de Guarrazar lo escondió el suelo de aquí durante siglos, pero ahora tenemos otros brillos que desenterrar, mucho más vivos y hermosos, sí, que los de las coronas más importantes de toda la Edad Media. Felismina tenía el brillo de los ojos en el siglo V, antes de venir a España a curarse, pero ahora, en Guadamur, los está sacando de nuevo a la luz. La Natividad de la Virgen y la Piedad de Cristo, han hecho todo en Guadamur sin conocernos. Ayudemos a todos los niños entonces, aunque no los conozcamos; a África aunque no esté entera en Guadamur; a quienes necesiten de nuestro pueblo aunque no sean ríos de paso al lado de nuestra vida.

26/07/2006 09:23 Autor: davidelsur. Enlace permanente. Tema: Felismina Hay 2 comentarios.

LA ÚLTIMA NOCHE SERÁ LA PRIMERA

LA ÚLTIMA NOCHE que uno pasa en Mozambique, se sale con sus compañeros al aire libre de Matola, se cuentan historias, se cose la mochila rota para llevar el equipaje de mano mañana en el avión, se bebe tontonto, ese licor hecho de las hojas de canhueiro, árbol que está próximo a la maternidad de Muhalaze, su árbol, del que se trajo una rama que está sobre la mesa donde escribe siempre. Está malísimo, el tontonto, no hay quien se lo beba, pero compra algunas botellas a la señora que lo hacía, para ayudarla, porque era más pobre que el pobre canhueiro al que quitó las hojas para hacerlo.

       La última noche, uno se acuesta a las cuatro y media de la madrugada. Ha visto las estrellas del otro hemisferio, se lleva una foto increíble de La Cruz del Sur. La última noche en África le resulta difícil dar el paso de irse a la cama. Duerme sin mosquitera, creo, menos de dos horas, a las 6 a.m. otra vez en pie. Ya la última mañana. A uno le duele la cabeza de haberse acostado y no conciliar el sueño, tras estar con los compañeros resumiendo un mes en centros nutricionales, de salud, y escuelas. Uno quiere alargar la noche, qué más da, importa poco no dormir la última noche en África. La noche de la cena de despedida que les ofrecen las Hermanas de Nuestra Señora de África, quienes los alojan. Ellas estarán meses comiendo arroz, pero a ellos les ponen camarones y una tarta hecha por ellas, les regalan un sombrero, les cantan y bailan canciones africanas. Ellos enseñan la Macarena. Una de ellas lee una carta, donde les agradece que vengan a ayudar desde la Espanha. Uno de ellos lee un poema, en portugués, mal pronunciado, supongo, escrito con dificultad. Ellas dicen que no les pueden dar nada, porque son pobres. Ellos piensan que las manos vacías que ayudan dan más de lo que tienen, porque ellas dan su vida para los demás. Uno aparece con algo envuelto en una tela, y se lo da a la Madre Superiora, irmá Claudine. Ella lo desenvuelve, todas sonríen. Aparece la Virgen de mi pueblo, Guadamur. Una de ellas dice: a Virgem da Natividade. Es 28 de agosto, 2005, la última noche que uno pasa en Mozambique.

       Uno les ha dado el cuadro de la Virgen, como cartero. Pero en el remite, lo dirá, por justicia, pone Fernando. A él se le ocurrió el tema éste, y se lo dio a uno. A uno se le hubiese pasado, no hubiese hecho nada, y quizás nunca hubiese escrito en los programas de las fiestas de 2005 acerca de Mozambique y Guadamur no se hubiese enterado ni ayudado. La rueda empezó a girar no por el simple cartero, sino gracias al remitente principal. Uno cree natural decirlo. Gracias a todo su pueblo. Durante la entrega del cuadro, uno dijo que era de un pueblo pequeño. ¿Veis? es tan tonto que se equivocó también en eso, él es de un pueblo grande. Después, al aire libre, echó un trago de tontonto. Es difícil digerir la última noche en el Sur de África, son demasiadas cosas despiertas como para dormirlas.

       Uno volvió y debería hacer más cosas por aquella gente tan enorme, de Mozambique. Pide perdón por su torpeza. Lo intentará. Además, en octubre le llegó una carta de África, de las Hermanas donde está el cuadro. Decía, en portugués:

“reunidas recordamos todo aquello que aconteció, de su lindo cuadro de Nuestra Señora de la Natividad, de vuestra sonrisa, la conversación, de las danzas…”

Uno es demasiado poco. Por eso, uno quiere que con él esté todo su pueblo. Para ver todo esto, para guardar las estrellas más brillantes del mundo hasta la memoria de un pueblo lejano, como la primera, la última noche que uno pasa en Mozambique.

26/07/2006 11:04 Autor: davidelsur. Enlace permanente. Tema: Mozambique Hay 1 comentario.

28/07/2006

SU VIDA ES SUEÑO

20060728002815-4.jpg

IGUAL que hay días enteros que quiero pasármelos soñando, hay noches hechas verano que no deseo dormir. Son rosas las sábanas de ella, verdes como árboles de África las mías; las de ella como el color de sus uñas y el color del lugar donde estaba la piel que le han levantado para que su brazo izquierdo pueda volver a andar, ya que le han injertado la piel, la original y tibia piel, muy caminada, del muslo derecho.

 

Felismina es toda piel. Suave y sin rincones. Pero tiene relieves como nubes en las zonas de quemadura. Todo lo que le comunica conmigo es piel, cuando me abraza y llama hermano, o me besa con sus labios pequeños de piel, redondeada igual que en sus mofletes. Felismina es toda piel, hasta sus ojos, que antes lloraban porque le dolía la piel cuando se quemó, y ahora sonríen porque le hace cosquillas la piel donde no la tenía. Hasta el llanto o la alegría de los ojos depende de su piel. Felismina es toda piel.

 

Ahora duerme. Y la veo. Hay noches, ésta, que no deseo dormir. Uso el boli sobre una hoja cuyo envés está sucio. No escribo nunca en hojas nuevas, sino en dignas de ser recicladas. Papel piel de los árboles, los amo tanto como (a) Felismina. Yo sólo me sentiré mañana completamente vivo si reciclo mis páginas, devolviendo el favor a los árboles que me permiten comunicar en un vacío blanco el sueño sobre una cama de una niña de África que hace poco tenía sólo sueños por el suelo, sobre una estera, cerca del fuego que la despertó al dolor en una tierra ya herida de por sí. Quiero reciclar las páginas que lleno de mi mala letra, para intentar hablar al mundo de la necesidad de un ser vivo, árbol o niña, que no se deshoja. Llegará el otoño, veré en mi pueblo morir árboles, el viento barrerá las hojas que no limpiarán los empleados del ayuntamiento. Amarilla mi calle por la piel caída al suelo de los chopos. Aterrizará también mi palabra, sólo sostenida en páginas que caerán por fuerza mayor de la lluvia caduca del 23 de septiembre en adelante. Envolverá el aire una luz desgastada. Sí, estoy seguro, y no me preocupa, de que llegará el otoño y ensuciará las calles. Casi me da igual, porque es natural la luz del otoño por el suelo. Además, ella duerme ahora y yo la veo, rosas las sábanas. No se entera, no se da cuenta, le pellizco la nariz, con los dedos que escribo le rozo la oreja. Felismina sueña. Los deslices de mi mano sobre su piel, sobre el papel, no la despiertan. En silencio escribo siempre. Sueña lo mismo desde hace pocos días.

             Felismina sueña que su piel es una hoja perenne.
28/07/2006 00:28 Autor: davidelsur. Enlace permanente. Tema: Felismina Hay 4 comentarios.

29/07/2006

DE MI EGO, QUE ES EL DE MI NIÑA, MI PUPILA, LA LUZ A LA QUE MIRO

20060729092508-5.jpg

(Fotografía: Felismina en el tren, llegando a Toledo, su primer día. 15/5/06)

ESTE no es un blog muy extendido, porque, claro, era un blog para mi gente, los de al lado, y mi alrededor es muy humilde.

       Por eso en él no se habla de grandes acontecimientos del mundo, desde un punto de vista global, estudiado, interesante para todos. En él se habla de pequeños sucesos que tienen lugar en mí o en una parte limitada de la Tierra, desde mi limitación, desde las fronteras humildes que me abrazan y que no me dejan ser más que un pobre hombre escaso y sin apenas proyección para mi voz. En él se habla desde un punto de vista personal, no demasiado estudiado, sino a flor de piel, como me sale de primeras, casi desgastado ya, sin corregir, para nada interesante si no eres alguien de mi alrededor, si no eres ese confín que me contiene en estrecho margen con tu abrazo.

       Éste es el blog de mi ego, de mi antropocentrismo personal e intransferible, de mi conciencia única, que es silenciosa para todo el mundo menos para el sitio que tengo bajo mí. Tal vez tenga razón quien el otro día me dijo que en estos primeros artículos de mi blog sólo se dejaba ver el protagonismo que yo le daba a mi ego. La verdad, si yo no fuera de mi alrededor, también a mí me lo habría parecido. Cuatro o cinco artículos que sólo hablaban desde dentro de mí, son un buen lastre que no lograré quitar a mi egocentrismo. Por eso me acuso, como Zola contra mí mismo, de que he sido, o soy, un tipo egocéntrico.

       Este blog nació porque mi amigo Miguel Ángel Carcelén, director de Publicaciones solidarias Acumán, puso una pequeña foto de Felismina en la página de su editorial, explicando un poco que la niña evolucionaba bien de sus operaciones. Yo le dije, pues soy un torpe en informática y no estoy al día, que si se podía hacer un enlace a una página mayor donde se explicase con más detalle el caso de la niña. Y él me dijo que crease un blog, y me explicó cómo se hacía, y todavía tengo que preguntarle más cosas que no sé hacer, pues ya veis qué blog más sencillo y sin volutas. Parece africano, mi blog, verde además, pero no creo que lo haga mucho más barroco porque mi pensamiento es más bien renacentista. Y en África, fijaos -echad la vista más atrás aun- todavía es la época del gótico, las cabañas se construyen con nervios y la plementería es paja (como el material de mis palabras, no me importa decirlo, a quien le interese saberlo comprenderá que en el sur no hay otra cosa para construir).

       Por eso, este blog no nació con vocación internauta universal, sino como punto de encuentro de mi experiencia personal, que es nuestra experiencia, la de mi gente, los que colaboran, en el caso Felismina o, más ampliamente, en Mozambique. Nació porque yo enviaba cada poco tiempo mails que contaban la evolución de la niña, pero estos sólo llegaban a mis amigos y a quienes estos los reenviaban. Si con este blog se logra extender un poco más la verdad de la niña que se llamaba Mozambique, me daré, nos daremos, por satisfecho/s. Y quien quiera saber más cosas o cómo colaborar con Mozambique, que me escriba: davidelsur@yahoo.es.

       Estas son las razones de mi egocentrismo, que sois vosotros, quienes me leéis, Felismina y Mozambique. En mitad de mi ego están sólo estos aspectos. Habrá quien diga que qué mirada más corta, más pequeña y más poco elaborada. Es verdad, es que no ha ido nunca a la escuela y comía sólo una vez al día, y esto último gracias a gente que se preocupaba por menudencias como niños con mocos que les duraban años en la cara, y con telarañas que llevaban siglos en sus estómagos. Esta mirada sólo tiene alargada la sombra de su pobreza, mide sólo cien centímetros, y tiene un brazo destrozado con lo cual no sabe escribir ni medio bien.

       Y ahora está a punto de despertarse. Escrita con legañas, os parecerá que no la estoy abriendo muy despierto (mi mirada), sino como en una nube. Comprenderéis que me dé igual ya este artículo. Os seguiré contando en uno próximo. Ahora voy a vestirla y calentarle un vaso de leche. Mi egocentrismo, qué prosaico!

       Bom día, Felismina, cómo é que dormiste?

29/07/2006 09:25 Autor: davidelsur. Enlace permanente. Tema: Felismina Hay 3 comentarios.

LIBROS SOLIDARIOS: ELLOS VENDEN AYUDA Y TÚ LA COMPRAS.

20060729113750-negrita.jpg

ACUMAN es la única editorial solidaria que hay por estos mundos. El 100% de los ingresos obtenidos con la venta de sus libros, va, casi mano a mano, al Tercer Mundo.

     Desde pequeño, yo identificaba la inteligencia con la bondad, y viceversa. No podía creer que alguien inteligente fuese malvado, como no podía tragarme que alguien bueno fuese tonto.

     Después crecí, y adiós a mi inocencia.

     He descubierto que también hay seres inteligentes en el lado malo de la calle. Pero ahora no hablaré de ellos. Porque sólo son inteligentes de cabeza, pero no de corazón. ¿De qué les sirve? ¿Son felices? ¿Se puede ser feliz no haciendo el bien? La inteligencia es felicidad, también. Junto a bondad son tres palabras solidarias, unidas entre sí.

     Ahora, que he crecido un poco más, vuelvo a pensar que la inteligencia es bondad. Claro, lo que pasa es que ahora pienso que la inteligencia verdadera está en el corazón. La verdadera inteligencia no es la que construye aviones o inventa internet, sino la que procura mantener el mundo verde aunque tenga que ir en bicicleta. La verdadera inteligencia no es la que trae un progreso material a toda costa, por encima de los árboles y los lagos, sino la que piensa que el mundo no nos ha sido legado por nuestros padres sino por nuestros hijos (éste es un proverbio africano). Hemos de mantener el mundo, si tenemos corazón. La cabeza sin corazón no tiene ni pies ni cabeza.

     Por eso, me atrevo a decir que los seres más inteligentes que hay sean, quizás, los pájaros, que respetan el aire como a nada, que, o ven su futuro en el aire azul, o no ven destino en el vuelo. Y, sobre todo, los pelícanos, que se arrancan a picotazos la propia carne para dar de comer a sus hijos cuando no tienen nada. Ellos no destruyen el mundo antes que una pequeña parte de sí mismos en beneficio global, que redunda en ellos. Y en cuanto a humanos, de lo poco que conozco, no he visto más inteligencia que en los hombres y mujeres africanos bajo baobabs. Eran buenos como ellos solos. Llegabas allí, en tu coche, después de sesenta kilómetros infinitos por un camino desierto, y te ofrecían todo lo que tenían, risas, masalas, cocos o bananas.

     La inteligencia es bondad, o no es. ¿Y por qué se mezcla tanto el medio ambiente? Porque todo es solidario, y sólo el que es bueno (inteligente, por tanto) se da cuenta de que lo primero, el mayor progreso, es dejar el mundo de los ríos y las montañas como estaba el primer día.

     Como ríos y montañas no son nada sin hombres y mujeres, como todo es solidario, existen organizaciones que trabajan por los demás, porque sin ellos no serían nada. ACUMAN lucha por ese mundo con sus libros. Inteligencia y bondad por excelencia: una editorial solidaria. El director, el alma, se llama Miguel Ángel Carcelén, que ha perdido la cuenta de los concursos literarios que ha ganado, de tantos que son, y que utiliza el beneficio que reportan sus libros a crear, mantener, y lanzar hacia delante esta maravillosa editorial.

     Yo lo conocí en persona hace 3 meses, y tengo la suerte de que esta editorial, la más universal que conozco porque es la que más lucha por el mundo (hasta el Tercero, que está tan alejado de la mayoría, y que no sale casi nada en las noticias) está en un humilde piso de una pequeña ciudad, a las afueras, en el campo casi, a sólo 15 minutos de mi casa. No me hubiese creído nunca que la editorial más importante para mí la tenía tan cerca (antes yo hubiese pensado que estaría en Nueva York, o Londres, o París, o Buenos Aires), porque está en Toledo, llamas a un timbre en un portal donde hay niños como de todo hijo de vecino, y te abren las puertas, te invitan a lo que quieras (yo pedí una manzanilla) comprado en una tienda de comercio justo, les enseñas un manuscrito con poemas y fotos de África, y poco después te dicen que sí, que se va a publicar, que los beneficios irán para Mozambique.

     En otro artículo hablaré de ese libro de África. Ahora mirad cómo una persona buena, inteligente, puede editar tanto bien: mirad todos los proyectos en los que ha trabajado y trabaja Acumán. Ellos venden ayuda, para que tú la compres. Sería mejor que todos diéramos ayuda gratis, sin comprarla, es decir, que no nos tuviesen que ofrecer nada a cambio para ayudar, que diésemos dinero y sudor sin recibir nada a cambio. Sinceramente, como quiero decir todo lo que pienso, preferiría que ninguna organización benéfica tuviese que hacer mercadillos o libros solidarios, que se colaborase sin ir de compras, para que los beneficios fuesen puros y mayores, pero sé que en este caso no habría casi beneficios. Estoy pensando esto con el corazón y es demasiada utopía. Yo quisiera que no hubiese que poner medios para llegar a los fines de las organizaciones benéficas, pero sé que el rendimiento sería escaso. El mundo es demasiado complejo para mi corazón sencillo.

     Perdón por mi falta de miras. Aunque intento tener los pies en la tierra, miro a las nubes y estoy en la luna un poco. Pero he de decir lo que pienso, aunque me llamen loco. Estoy seguro, de corazón, de que si todo el mundo fuese como yo, habría mucho desorden, porque me pueden los sentimientos, las utopías, me pierden los amores que me llevan al fin. Suerte que hay utopías que se saben llevar con cabeza, y ahora que he visto una, intentaré aprender y colaborar con ella: el fin de Acumán es una utopía con los pies en la tierra, que se realiza con los maravillosos medios de sus palabras, donde inteligencia y bondad son una sola cosa.

     Qué mejor modo de unir bondad e inteligencia, que una editorial cien por cien benéfica, cien por cien solidaria.

     Ahora, echad un vistazo a su página: www.publicacionesacuman.unlugar.com.

29/07/2006 11:37 Autor: davidelsur. Enlace permanente. Tema: Cajón de sastre Hay 10 comentarios.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]