EL CÓLERA EN LOS TIEMPOS DEL AMOR

"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift)
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Mi amigo MIGUEL ÁNGEL CARCELÉN dirige una editorial SOLIDARIA en Toledo: Publicaciones ACUMÁN. Es increíble la labor que realiza. Pero ahora mismo hay una conjura de necios contra él. Aunque no le hace falta, porque él está por encima de lo bajo que le quieren pegar (él es bastante alto, sobre todo de corazón) quiero desde aquí manifestarle mi apoyo. En julio (podéis mirar en el archivo de este blog) escribí un artículo sobre él: "LIBROS SOLIDARIOS: ELLOS VENDEN AYUDA Y TÚ LA COMPRAS".
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No dejéis de visitar su blog: http://miguelangelcarcelen.blogia.com, ni la página de Acumán: http://publicacionesacuman.unlugar.com
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(foto (aunque desenfocada): "LOS MOMENTOS DEL AMOR"; su niña, y la mía, Aliene en primer término, y Felismina, jugando con otros niños el día del cumpleaños de esta última)
“EL CÓLERA EN LOS TIEMPOS DEL AMOR”
Una vez, en plena guerra civil española, en lo más cruento de la saña (separado, no junto) se acercó Miguel Hernández a una casa donde había de celebrarse una reunión de importantes poetas e intelectuales de la época. Pero allí, Miguel no se encontró lo que esperaba, sino una fiesta por todo lo alto donde se hallaban algunos eximios miembros de la Generación del 27, con máscaras, disfraces y demás parafernalia farandulera, y no con plumas, como quizá más bien los tiempos requerían (no me negaréis que, sean los tiempos cuales sean, siempre requieren de la pluma y nunca de la espada). Después de algunos encontronazos de Miguel con aquellas personas, a quienes dijo lo que pensaba de su actuación en esos momentos, y como viese que no sólo caían en saco roto sus palabras pronunciadas para la búsqueda de un mundo mejor, sino que además se burlaban de él y se reían, encontrando allí una pizarra, escribió con su pulso firme que amarraba una voz poderosa, cierta frase que no voy a reproducir aquí, pero que hablaba de la enorme cantidad de hijos de mujeres solapadas (aunque sus madres fuesen unas santas), que estaban disfrazándose y bebiendo vino mientras en cualquier esquina, corazón o frente, había dos hermanos dispuestos a matarse.
Por desgracia, en todas las épocas hay gente así: disfrazada. Gente seudónima. Y por desgracia, en todas las épocas hay cólera al lado del amor. Pero por suerte, en todas las épocas, hay palabras de las que ninguna guerra hará ruinas. Y hay Migueles en todas las épocas.
De la casa de Miguel Ángel Carcelén Gandía salen de viaje las palabras. A ella llegan sólo como letras, por las escaleras hasta el tercer piso, pero allí las une como el aire a las corcheas, la única posible argamasa de las arquitecturas etéreas: la voz solidaridad. Antes de seguir hablando como si hiciese castillos en el aire, tengo que decir que Miguel Ángel es el director de Publicaciones Acumán, la única editorial solidaria del mundo. Una editorial que recibe un manuscrito, lo valora. Si es publicable paga la edición, lo vende. Envía el importe íntegro de la venta del libro, al proyecto de la ONG con la que se ha comprometido ese año, lo cimienta. De un tercer piso de una calle de Toledo donde nadie lo diría, hay muchas cosas que decir: allí llegan las letras que quieren hacerse palabras, y se hacen sinfonía.
Un 3º A cuyas ventanas dan a un Tercer Mundo. En casa de Miguel Ángel Carcelén Gandía, hay ladrillos para Mozambique en el salón; hay semillas y fertilizantes para Nigeria en la cocina; hay lápices y páginas para los niños de Colombia en la mesa de su habitación; hay microcréditos para campesinos paraguayos en el cajón de la mesilla; hay cajas de medicinas para los centros de Malawi, que están en el pasillo, como si fuesen las paredes de su casa periferias de salud para todo el mundo. El mundo es un pañuelo en la estantería de Miguel Ángel.
Las conversaciones de la casa de Miguel Ángel Carcelén Gandía llegan a los sitios donde menos palabras llegan; ven; y vencen.
Porque Miguel Ángel no vive escribiendo, sino que escribe viviendo. Ver lo que hace con tus propios ojos, es leer la vida a la cara, sin traducción. Yo tengo la suerte de tener el único ejemplar del libro en que lo cuenta, porque soy su amigo y, como con los libros de los que hecho mano cuando necesito saber algo, sé que puedo contar con él si alguna vez le necesito. Porque él es así.
Él destina el importe íntegro de todos los premios literarios que gana, a proyectos en el Tercer Mundo. Gana varios concursos todos los años. Ha ganado más de 200 en toda su vida (la máquina de la verdad: podéis buscar en Google si no lo creéis). Miguel Ángel, del mismo modo que se viste de payaso (pero se viste sin disfraces seudónimos) para arrancar una sonrisa de la cara de algún niño enfermo, se viste de papel: del papel de regalo con que envuelve los paquetes de material que envía a miles de kilómetros. En realidad, son los miles de kilómetros quienes lo envuelven a él, porque él es el regalo. Ya digo que Miguel Ángel no vive escribiendo: escribe viviendo. Él nunca escribe/vive para él: siempre está escribiendo las obras completas de la vida de quienes más lo necesitan.
Dulce Chacón dijo de ti, Miguel Ángel: “su prosa conmueve”; Almudena Grandes: “sus argumentos enganchan de principio a fin”; Alfonso Ruiz de Aguirre: “su literatura es esencialmente comprometida”.
Yo digo que tu prosa, tus argumentos y tu literatura, son tú. Tú eres quien de verdad conmueve, quien engancha de principio a fin y quien tiene la esencia del compromiso en la profundidad del corazón.
Yo te conozco personalmente, y por eso puedo decir estas cosas de ti, y estar orgulloso. Quienes son sólo alias y no te conocen, demuestran que no se conocen ni a ellos mismos, porque una persona que tiene que utilizar la máscara de un seudónimo demuestra que no sólo no se entera de quién es él, sino que no muestra ningún interés por saberlo.
Por la sencillez que muestras con todos los que tenemos la suerte de conocerte y tratar contigo: solamente gracias, Miguel Ángel.
Por la humildad que tienes, la humildad que gastas sin gastar: gracias por nada, Miguel Ángel. Con el nada quiero decir que no te doy las gracias por algo en particular. Que, como al prisma que digiere todos los colores en un blanco único, quiero decirte gracias sólo porque sí. Porque, como en el prisma, en ti entran todas las letras del mundo, y salen comprimidas en una sola palabra, la palabra absoluta: solidaridad.
Gracias por inventarte eso que en ningún sitio conocen: una editorial solidaria. GRACIAS POR ACUMÁN.
Gracias por tus palabras del otro día en el libro que me regalaste. Sí, quiero que tú y yo siempre nos veamos en Macondo. Tú podrías ser desde el principio el abuelo que me llevase a conocer el hielo, porque quisiera, a ser posible, aprender todo de nuevo. Ir para atrás, hasta llegar al momento en que las cosas sean tan nuevas, y el mundo tan joven, que no exista ni el cólera ni la maldad en los hombres, y haya que señalar con el dedo para nombrar algunas cosas. Quizá tú y yo podríamos ponerles nombres a esas cosas aún sin voz. Seguro que nos dejaríamos algunas cosas sin nombrar, como cólera o como rencor, y, poniendo a todo de segundo nombre esperanza, esperaríamos que, al dejar esas cosas sin nombre, acabasen desapareciendo de la faz del mundo para siempre. Y, que como las estirpes condenadas a la soledad, no tuviesen una segunda oportunidad sobre la tierra.
Sí, estoy mezclando varios libros, lo sé. Pero es que ahora que te quieren rodear de ira y de saña, veo mejor que nunca que en ti caben más que completos “100 años de solidaridad” y “El cólera en los tiempos del amor”. Aunque intenten rodearte de cólera para que te invada por dentro (sé que no lo lograrán) nunca dejes de sincronizar en tu interior la hora de los países más pobres del mundo (sé que lo harás siempre).
Yo sé que nunca se atrasarán tus manecillas a la hora de escribir, o marcar, el tiempo del amor.
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Autor: Rosa María
Me encanta tu artículo y la manera que hablas de Miguel Angel. Te lo dije en la página de él en "Prácticas mafiosas" y tú me confundiste con una amiga que se llama como yo. Lo repito de nuevo, siento no ser esa amiga pero no importa, nos une la admiración por Miguel y ya es mucho.
Un abrazo.
Fecha: 27/01/2007 00:00.
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Autor: Rosa María
Me encanta tu artículo y la manera que hablas de Miguel Angel. Te lo dije en la página de él en "Prácticas mafiosas" y tú me confundiste con una amiga que se llama como yo. Lo repito de nuevo, siento no ser esa amiga pero, no importa, nos une la admiración por Miguel y ya es mucho.
Un abrazo.
Fecha: 27/01/2007 00:02.
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Autor: Hannah
Un beso
Hannah
Fecha: 27/01/2007 01:43.
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Autor: Miguel Ángel
Si te has propuesto sacarme los colores y hacerle pensar a la gente que hasta no soy mala persona, llevas camino...
Un abrazo.
Fecha: 27/01/2007 19:06.
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Autor: David
Hannah: gracias por tus comentarios siempre, por tu blog, por tu próximo libro que saldrá publicado en Acumán....
Miguel Ángel: gracias a ti como resumen de todo esto.
Fecha: 29/01/2007 10:15.