EL FUTBOLISTA DE LA FOTO

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Mirando en un álbum, pasando cual ave

de domingo la tarde volando le noto

que por su cara bonita Felismina no sabe

quién es el futbolista de la foto.

.

Han pasado los años y no ha cambiado de equipo

(de pronto en la radio el Madrid mete un gol);

Felismina riendo se desmarca en el hipo

y hace un regate al futbolista español.

.

Han pasado los años y ha dejado el estadio,

pero ahora conserva en el estante las botas,

y el Madrid que ha metido otro gol en la radio

no le hace olvidar sus pasadas derrotas.

.

A pesar de las medias, el color y el escudo,

nunca fue el mejor futbolista del mundo.

Pero jugó con el corazón hasta que pudo.

Hasta que fue lesionado profundo.

.

Y ansía dar más pases, vestirse de corto,

amar la pelota como hacía de chiquillo....

pero el míster que tiene, viéndole absorto,

le deja cada día en el banquillo.

.

Lo que tiene la vida; pensó que era un juego

y para aquellos partidos no se entrenaba.

Recuerda una tarde que jugó como ciego

cuando la pelota al pecho le llegaba.

.

La paró con estilo, sudor y elegancia;

pensó que tenía el balón en control.

Pero vino el contrario, oliendo a fragancia,

y él se dejó que le hicieran un gol.

.

Dijeron las crónicas que fue en propia puerta

porque amaba al contrario, no hizo ni faltas.

Su portería al final, que estaba abierta,

lo dejó marcado como el 12-1 de Malta.

.

Él siempre jugaba fuera de casa,

en la ida y la vuelta. Perdía; y luego,

tras ser visitante de la hierba rasa,

cayó dentro de ella en fuera de juego.

.

Su último encuentro como mito vivo

fue cuando vio en las gradas con lástima

que ella apagaba el carrusel deportivo

y le marcaba al fin la pena máxima.

.

No era portero, ni buen marcador;

no era tampoco de portadas de prensa;

no era bota de oro ni goleador;

pero lo que peor era era defensa.

.

Jugador melancólico, de copa y de liga,

con el escudo bordado en el corazón,

de aquella entidad que fue su amiga

y le bajó a segunda división.

.

Ahora sus rizos están en el pecho,

donde clavan los postes de una pieza;

aunque alguno queda torcido y maltrecho

de los remates que le hicieron de cabeza.

.

Él ya no es el futbolista que era.

Del tiempo aprendió que jugaba pequeño,

que el amor es una falta con barrera,

y que él nunca fue Butragueño.

.

Mirando en un álbum, espera que acabe

con el Madrid en la radio su pasado roto,

y que Felismina le gane, ahora que sabe

quién es el futbolista de la foto.

.

En un lugar entre Toledo y Madrid, 19-03-07, durante las cinco en punto de la tarde.

20/03/2007 10:34

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