AL OTRO LADO DE TU VOZ

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Quiero decirte que te necesito, ahí, al otro lado. Tú al norte y yo al sur de nuestra frontera telefónica.

Quiero decirte que te echaré de menos cuando el mar, ni siquiera con toda su amplitud, pueda darme cobertura para arroparte con una ola de la sábana o con un mensaje sumergido que te dé un abrazo bajo el agua de la pantalla de tu móvil.

Quiero decirte que no quiero que se sumerja tu móvil en el agua de tus lágrimas, que lo de mensaje sumergido bajo el agua de la pantalla era en sentido figurado, como si la pantalla de tu móvil fuera la superficie del mar y mis mensajes peces o tesoros escondidos que tú sacaras a flote cuando los lees.

Y yo navegaré por la superficie del mar. Sólo tendrás que rozar, entonces, la pantalla de tu móvil, y ya estaremos al lado. Yo cerca de las montañas y tú de las islas.

Quiero decirte que merece la pena tu voz al otro lado de los hilos -tu voz que a veces es sólo un hilo que sin embargo es capaz de resumir toda la distancia entre nosotros - con este poema, ligeramente retocado, de Luís García Montero, que lleva por título: “Merece la pena (un jueves telefónico)”. La distancia más corta entre nosotros es la línea recta, sí, la línea recta de la figura del hilo de tu voz.

Y quiero decirte que cuando no hablo contigo, por lo que sea, algún día, es como si llamo a la vida y no la encuentro, no se pone, es como que toda la vida comunica.

Y es esa sensación de quedarte como tonto con el teléfono en la mano mientras escuchas el pitido. Esa sensación de que estás buscando algo al otro lado, llamándolo, algo que tú no tienes, y que no encuentras: la otra parte de tu vida. Es como llamar al aire y no encontrarlo en casa. Como esa canción de ayer, la de “el aire en que no estás".

El teléfono de la vida comunica hasta que tú lo descuelgas. Viajas, sonríes. Me marcas como si yo fuera un teléfono, me marcan tus palabras. En el aire de tu voz se completa el círculo del norte y el sur de las fronteras telefónicas.

Hablar contigo hace que la Tierra sea redonda.

.

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MERECE LA PENA
(UN JUEVES TELEFÓNICO)

.

Trist el qui mai ha perdut

per amor una casa

(Joan Margarit )

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Sobre las diez te llamo
para decir que tengo diez llamadas,
otra reunión, seis cartas,
una mañana espesa, varias citas
y nostalgia de ti.
              
Sobre las doce y media
llamas para contarme tus llamadas,
cómo va tu trabajo…
debes sin más remedio hacer la compra
y me echas de menos.
El teléfono quiere espuma de cerveza,
aunque no, la mañana no es hermosa ni rubia.

.

Sobre las cuatro y media
comunica tu siesta. Me llamas a las seis para decirme
que sales disparada,
que se queda tu sobrino en casa de un amigo,
que te aburre esta vida, pero a las siete debes
estar en no sé dónde,
y a las ocho te esperan
en la presentación de no sé quién
y luego sufres restaurante y copas
con algunos amigos.
Si no se te hace tarde
me llamarás a casa cuando llegues.
              
Y no se te hace tarde.
Sobre las dos y media te aseguro
que no me has despertado.
El teléfono busca ventanas encendidas
en las calles desiertas
y me alegra escuchar noticias de la noche,
cotilleos del mundo solidario,
que se te nota lo feliz que eres,
que no haces otra cosa que hablar mucho de mí
con todos los que hablas.
              
Nada sabe de amor quien no ha perdido
por amor una casa, una familia tal vez
y más de medio sueldo,
empeñado en el arte de ser feliz y justo,
al otro lado de tu voz,
al sur de las fronteras telefónicas.

24/05/2007 10:28

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