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29/05/2007
SpideIvan

(Después de conocer a Spiderman, a Iván le ha dado por lanzarnos redes con su mano derecha)
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Cuando él era pequeño
estaba siempre inmóvil,
y su madre le decía
cuidándole y sintiendo
su débil pulso a penas:
estás enfermo, niño..
Fue pronto al hospital
-que apenas era una caricia-
y cuando le hubieron hecho
las pruebas lo más probable
es que su sangre hablaba
así: estás enfermo, niño..
Después iba y venía
de su casa a los pasillos
del hospital, y de las camas
a los suelos de su casa.
Pero su salud seguía parada.
Estás enfermo, niño..
Y cuando movió la esperanza
la inmovilidad de su sangre
y llegó a un aeropuerto
de vendas y tubos, de vías
que abrían caminos por debajo
de él, él siguió escuchando:
estás enfermo, niño..
A SpideIvan lo picó un mal
bicho en la recién nacida
sangre que lo lanzó al mundo.
Y era un ARAÑAzo del mundo
cada voz que le atrapaba
inmóvil en la telaraña
de: estás enfermo, niño..
Pero ahora lucha con su pulso,
con la sangre de su lado,
con la red del Hospital,
contra su enfermedad y el miedo
a volar, para que el aire
libre a su alrededor le diga:
.
TE VEO MÁS SUJETO, IVÁN.
19/02/2007
MÁS GRANDES QUE EL AMOR

Decía Aristófanes: “En las adversidades sale a la luz la virtud”.
Y hay un proverbio chino que dice: “La medicina sólo puede curar las enfermedades curables”.
Sinhué, el egipcio, curaba a quienes no tenían que ofrecerle más cosa que su enfermedad.
Hay quienes estudian medicina para que les paguen pobreza.
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En muchos lugares de África, hay veces que la medicina, licenciada en universidades sin crédito, no puede ni siquiera curar las enfermedades “fáciles”.
Las difíciles son asignaturas obligatorias desde el día en que se nace.
Pero hay especialmente niños a los que una enfermedad maestra les coge manía.
Las enfermedades imposibles de ninguna manera vuelven a posibles.
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Tengo un libro en mi casa que no cabría en un hospital.
En la contraportada, como al fondo: “Una prodigiosa epopeya de nuestro tiempo”.
Dentro, puesta de raíz, una cita de Buda: “Solamente la virtud da un buen karma, y la mayor de las virtudes es la compasión”.
Va de investigadores, médicos, hermanas de Calcuta, y enfermos de Sida enfrentados al que llama “el mayor azote de nuestro tiempo”.
La primera parte se titula: “Lo llamaron «la cólera de Dios»”.
Pero, gracias a Dios, la última dice: “Científicos y santos, antorchas de esperanza”.
El título del libro no lo dice todo; es como si quisiera decir que lo que se cuenta en él está por debajo de lo que realmente sucede.
Cuenta unas historias de amor.
Y las que suceden son “MÁS GRANDES QUE EL AMOR”.
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El sábado, a la tarde, me encontré el libro sentado sobre la cama. Ni se movía ni hablaba. Estaba tan tranquilo que lo noté débil. Era raro, mis libros siempre habían estado muy sanos, no cesaban de moverse, empujarme, rodearme. Siempre me gritaban para provocar, desatar, mi vida. Habían vivido, y vivirían, más que yo, y lo sabía. Por eso los compraba; han sido el único gasto no biológico de mi vida.
En ellos he albergado la esperanza de aprender lo mismo que sepan los árboles.
Todo el mundo cree que los libros son cajones donde se guardan las voces, pero la verdad es que lo que en ellos está escrito, poderosamente, es el silencio. El sábado, a la tarde, intenté que articulara sonidos: miré como leyéndolo, canté canciones, y me puse a jugar con él a ver si de emoción lograba robarle una palabra.
Fue vano, el espacio de la habitación (y el intento de llenar el vacío). Había un hueco en la atmósfera, en la habitación 147 de Pediatría del Hospital de Getafe.
El hueco justo que abría Iván.
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Hay un verso de Neruda que dice: “por ti pintan de azul los hospitales”.
Dedicado a García Lorca.
Una vez participé en la proyección de un hospital; las fachadas, los pasillos, el suelo digno de los hombres enfermos, hasta las camas dibujamos…. Pensaba los cimientos como si soportasen cada vida. Las puertas en el plano significaban transfusiones. Se abrían las ventanas como si fuesen abrazos. Y las vigas, sufriendo los pesos, no eran más fuertes que los hombres. Yo estaba enamorado cuando trabajaba en el Proyecto de Ejecución del Hospital de Toledo. Era el último mono del estudio: ni la carrera había terminado. En el otoño de 2004, ya sabía que aquel, el primer proyecto en que participaba en mi vida, era también el más grande en que jamás me hallaría. Emilio, Javi y Carlos eran los arquitectos de aquella obra sin más faraón que el enfermo. Ni las pirámides tuvieron dueño más colosal. Aquella obra, bella como una máquina de paz de medio millón de metros cuadrados, no cabía en nuestros escalímetros, se nos escapaba del papel. Algunos sábados, Álvaro Siza venía de Oporto y nos cambiaba los alzados o la planta de oncología. A mí me tocaban los dibujos más bajos, porque era quien menos sabía de arquitectura en el estudio, pero, quizá por eso, sentía las cosas más altas que yo: yo estaba enamorado cuando trabajaba en el Proyecto de Ejecución del Hospital General de Toledo.
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Quizá gracias a haber visto esos cimientos, en uno de aquellos poemas que me contagió ese otoño, puse: “no hay mayor amor que el de los hospitales”.
Fue en el año que enfermé de Mozambique para siempre.
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Y ahora Mozambique me devuelve su salud en los niños con enfermedades imposibles.
Aquellas que la medicina, como dice el proverbio chino, no puede curar.
La medicina, ya escribí, es amor.
Sin embargo, también incurable, hay algo más grande que la medicina.
A Felismina la gravedad le dejará la piel fea, pero ya pasó lo peor. A Iván, lo sabemos todos, nada le curará en esta vida.
Por suerte no es la medicina lo más grande que tenemos.
Por vosotros, pequeños Mozambiques, los hay que pintan de azul los hospitales.
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Se me vienen a la cabeza Raquel y Francis.
Iván Kelly Nhantumbo sigue en la 147 del hospital de Getafe.
Se podría contar su historia en un libro como el de Dominique Lapierre; llenarlo de sus fotos y sonrisas; titularlo, también, “Más grandes que el amor” (las historias de amor no se consideran plagios).
Elena y José Luis, Santiago Izco, José Tomás Ramos, Guadalupe Martín-Laborda, Javier Panadero, Anabel Llamas… Amelia, su madre, que lleva casi un mes sin apenas moverse más allá del pasillo, no serían protagonistas sólo de las páginas. Es lo bueno de los libros abiertos: no terminan en sí sino en la vida.
Ese libro estaría dedicado a “todos los investigadores, enfermos y personas que los cuidan, conocidos o anónimos, que afrontan cada día la enfermedad y el sufrimiento y demuestran ser aún más grandes que el amor.”
He intentado cientos de veces escribir poemas de amor y no sé si alguna vez lo habré conseguido, pero sí que no sabría escribir algo más grande.
“La medicina sólo puede curar las enfermedades curables”. Por eso, considerando que hablamos de una imposible, yo no sé escribir, visto lo visto, puesto en caso, algo más hermoso que esto:
“Iván Kelly Nhantumbo sigue riéndose en la 147 del hospital de Getafe”.
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(Francis y Raquel, grandes amigos, especialmente para vosotros esta hoja que leéis en las raíces, plantados en el Sur; que visitáis estas palabras y madrugáis estos proyectos desde las seis de la mañana en Mozambique)
Siempre vuestro, puesto que sois África, y yo soy de allí………
Davidelsur, 12 de febrero de 2.007
24/01/2007
IVÁN YA ESTÁ EN ESPAÑA

11/01/2007
AYUDA URGENTE PARA IVÁN

¡¡UN NIÑO DE ÁFRICA NECESITA AYUDA URGENTE!!
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IVÁN KELLY ES UN NIÑO DE MOZAMBIQUE QUE NOS NECESITA.
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Tiene 4 años, y la enfermedad del sida.
No camina, y está perdiendo la fuerza en los miembros superiores y el habla. Mantiene con la madre una relación afectiva que se piensa es determinante en la capacidad de resistencia de este niño hasta el momento actual. Responde bien a las ordenes verbales y acompaña todo lo que pasa a su alrededor. En este momento presenta infecciones respiratorias frecuentísimas, lo que obliga a internamientos en el hospital cada dos semanas. Además, presenta un cuadro de deterioramento neurológico progresivo tipo leucoencefalopatia multifocal.
Son muchos los enfermos VIH que atienden (6.150 pacientes) en el “Centro de saude Polana Caniço” de Maputo. Iván es un caso muy especial y no responde al tratamiento que allí le están administrando. Por ello, la doctora española Raquel Gil Mas, que trabaja en ese hospital, ha pedido ayuda a Aventura Solidaria, para ver si se puede hacer algo por Iván, trayéndolo a España. Francis Prieto, quien gestiona los proyectos de Aventura Solidaria directamente en Mozambique, se puso en contacto con Javier Panadero (un médico de Madrid colaborador de la ONG) y conmigo, el 4 de enero. En ese momento nos pusimos en marcha, y Javier ha conseguido que un médico experto en VIH del hospital “12 de octubre” de Madrid, el doctor Santiago Izco, estudie el caso. Todos los trámites están ya en marcha gracias a las ONG´s Aventura Solidaria y África Directo.
Iván vendría a España con su madre. El alojamiento sería en casa de una compañera de la ONG África Directo, con quienes estamos en contacto, igual que sucedió en el caso de Felismina.
Para resolver la parte económica, contamos, de momento, con 1.367 euros que se recaudaron en el festival solidario de Guadamur el 30 de diciembre. Hemos estimado que se necesitan unos 6.000 euros para el viaje de Iván y su madre y los gastos de tratamiento, no de alojamiento.
También hay una presentación con fotos y música que he enviado a mis contactos (pidiendo que lo reenvíen a su vez) para ver si logramos toda la ayuda económica necesaria para traer al niño. Si lees esto y quieres que te envíe la presentación, escríbeme a davidelsur@yahoo.es y te la enviaré encantado.
ESCRIBEME POR FAVOR,
POR IVÁN.
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En la presentación aparecen los números de cuenta para colaborar, que son:
0182-0086-48-0201577138 (BBVA)
2100-4125-43-2200016673 (La Caixa)
(indicando en concepto: Iván Mozambique)
Las donaciones tienen derecho a la desgravación correspondiente en Hacienda. Para ello hay que solicitar el certificado a la ONG, y dar sus datos personales en:
e-mail: aventsolidaria@terra.es
Fundación AVENTURA SOLIDARIA
C/ Amann, 3, Pl. Baja, 48992, Getxo, Vizcaya
CIF: G-95141180
Para cualquier cosa, podéis contactar conmigo:
David Melar Cuartero,
c/ Carretas, 7, C.P. 45160 Guadamur (Toledo),
tlf: 925291241 / 66700549
e-mail: davidelsur@yahoo.es