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24/01/2007
AHORA QUE NO ERES ÉBANO VIVO DE ÁFRICA...

Ha muerto Ryszard Kapuscinski.
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Los árboles de África están llorando por quedarse.
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Pero en el sur del día de hoy
hay zebrawoods muriéndose de pie.
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Quisiera decirles: escribid
"un día más con vida".
Ahora que nos narras en la altura,
adiós, Diospyros ebenum.
02/12/2006
LOS PELOS DE ÁFRICA

En Guadamur, Toledo, hay una peluquería de señoras muy solidaria. Pidieron una hucha para que todas las propinas y otras aportaciones voluntarias de las clientas fueran a parar a Mozambique. En poco más de 2 meses han recaudado 700 euros, que ya han entregado.
Ahora, además de la hucha solidaria, en la peluquería se encuentra un cartel con un poema, como el de la foto, en señal de solidaridad y agradecimiento.
Son estas historias pequeñas tan grandes, las que nos explican tantas veces el mundo.
Gracias, Chus y Dori, de "Peluquería Dorita".
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"LOS PELOS DE ÁFRICA"
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LA POBRE VIDA la tienen pelada,
la tijera del hambre la deja a rape;
allí no hay un pelo que se escape
del corte a ras de casi nada.
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Despeinada una niña, despeinada
por un hambre travieso cual Zipi y Zape.
No hay laca en la luz para que tape
a una pobreza que está ya muy secada.
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Despiertan despeinados diariamente
de la huella de los pies a la cabeza.
El hambre se les hace "permanente".
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Por ella para embellecer se empieza:
no peináis vosotras a esta gente
sus pobres pelos, sino su pobreza.
07/09/2006
ALMAS subMARINAS

No recuerdo exactamente cuándo recibí desde Mozambique el e-mail que anunciaba que Felismina se había quemado, y la foto donde salía con medio cuerpo abrasado y la catarata de la cara a punto de romperse en lágrimas. Fue el 7 o el 8 de septiembre del año pasado. Un año ha.
Desde entonces, muchas cosas han cambiado. Felismina está ahora en España, curándose, ¿quién nos lo iba a decir, después de todo el trabajo que les costó a nuestros amigos de Mozambique? Otras cosas siguen igual o peor: niños, medianos y mayores, ahogándose en aguas internacionales (todas lo son, porque yo me siento responsable, y hago a mi país -son todos- responsable, de cada náufrago en cualquier sitio).
Estos días, o estos años, nos desayunamos con cayucos al mismo tiempo que con magdalenas, que también se hunden en el cuenco de leche de Felismina. A ratos nos salimos a la calle, donde otros niños, esperando en el lunes próximo el comienzo de las clases, juegan a la pelota, al escondite
(la imaginación es el principal recreo)
o a robinsones….
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"la vida del agua"
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LA ACERA de mi casa es un litoral magnífico;
mi calle es tan profunda que los brazos no hacen pie;
a veces salen niños nadando de mentira
en los rayados reflejos que sostienen las ventanas.
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Se sumergen en mi ensueño cuando les saco el mar;
buscamos barcos hundidos en las palabras y en los otros;
siempre hay alguno que se baja menos aire
e inmediatamente sale, con el soplo
del corazón en un puño.
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Las camisetas las izamos los días de poco viento;
el zócalo de casa es la popa, aunque tan rápida
la corriente que llegamos al fin del mundo fácil,
y damos la vuelta al agua cuando bebida nos rescata.
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Pero hay días que me preguntan qué escribo
mientras juegan,
y los versos que tiro en las baldosas, qué decían.
Son los peces que devuelvo al litoral de África
para que el mar salga vivo cuando los niños se ahogan.